miércoles, 2 de septiembre de 2009

Hablemos un poco de nuestra cultura

1. Reflexione sobre aspectos a trabajar desde una política cultural en base a los elementos de la cultura dominicana.

“La cultura, como concepto, es una abstracción. Será siempre difícil de definir, como casi imposible es definir el inicio y la culminación de ciertas identidades antropológicas, es decir, culturales” Veloz, Maggiolo.

Como bien ya ha sido expresado por distintos autores que han hecho un alcance teórico y práctico de la cultura dominicana, no es sencillo definirla, ya que presenta distintos rostros unidos en un engranaje que ha sido el resultado de una historia rica en acontecimientos políticos, sociales, económicos, procesos de hibridación y mestizaje y de otras índoles. Así que lo primero es aclarar que el enfoque utilizado en este reporte va de la mano con los sectores populares que ha sido el detallado en la docencia.

Antes de dar mas información, es relevante subrayar el propósito de este análisis, que se expresa bajo el enunciado de Tahira Vargas en el desarrollo de la docencia, cuando expresó: “No es posible diseñar políticas eficaces, si no CONOCEMOS la cultura”. Seria como trabajar a ciegas o “en valde” en jerga dominicana, lo que quiere decir, que si conocemos las motivaciones y razones que entrañan las interacciones sociales de nuestra nación desde una perspectiva integral de la cultura, cualquier decisión será mas acertada, clara, precisa y puntual – como deben ser realmente las políticas- y basadas en necesidades reales de las personas, no en alguna percepción personal o importada de otras fuentes.


Entre los elementos que caracterizan la sociedad dominicana en este sentido, y desde los puntos rurales y urbanos podemos señalar, los siguientes (Vargas, Tahira, ppt urbano rural)

1. Racismo Antihaitianismo: Relaciones Interetnicas
2. Peso de la religiosidad popular
3. Peso de las relaciones de parentesco – famialiares
4. Tejido social basado en reciprocidad – intercambio de favores
5. Masculinidad – femenidad en la cultura dominicana
6. Sentido de identidad y pertenencia al territorio
7. Relaciones individuo –sociedad marcada por redes sociales
8. Convivencia Cotidiana
a. Control Social
b. Mezcla de trabajo – festividad
c. Violencia

Las políticas definidas como decisiones tomadas por los Estados para favorecer a la población, deben tener cierto carácter, primero que se adapten al contexto al cual van dirigidas, que tengan un carácter integral, es decir que puedan abarcar distintos elementos y garantizar en alguna medida resultados positivos y escalonados.

Los aspectos a considerar en cualquier política cultural basados en nuestra cultural, deben ser políticas que promuevan el desarrollo y la expansión de las libertades de las personas. Por ejemplo, basados en la realidad de conceptos de masculinidad y femenidad, se necesitarían políticas que favorezcan relaciones mas equitativas e igualitarias entre hombres y mujeres, por ejemplo, promoviendo la participación artística de ambos, el acceso a oportunidades de expresión y educación a ambos tantos hombres como mujeres.

Según Maggiolo, los grupos de animación cultural, la creación de animadores con programas ya establecidos, la promoción de espacios creativos tanto urbanos como rurales, y el reforzamiento de la creatividad son elementos claves para el reflorecimiento de la cultura popular. La integración de los organismos culturales del Estado dentro de una política de repetición de acciones-que el coro cante y el pueblo haga su coro, que el teatro actúe y el pueblo haga su teatro- son puntos que transforman la cultura de simple espectáculo en elemento creativo y paridor de nuevas formas: textos, modelos, foros, etc. También señala que el poder de estas iniciativas no puede ser subestimado ya que tienen la capacidad de fijar valores y cambios positivos.


Entiendo que cualquier política cultural también puede enfocarse crear conciencia social con respecto a la violencia (siendo este un elemento cultural persistente y nocivo), el racismo hacia los haitianos, pero que al mismo tiempo puedan fortalecer la identidad y pertenencia al territorio.

Un punto muy importante, es el diseño y coordinación de políticas que incluyan distintos sectores y aliados, ya que la cultura es un elemento amplio y que se encuentra en cada poro de los dominicanos. Las iniciativas del “Malecón Libre” por ejemplo, demostraron que esfuerzos del Ayuntamiento para opciones de recreación, representaban un espacio también para la expresión de actividades artísticas, culturales y de gozo publico.

Hablemos de una dimensión de la cultura dominicana

La cultura dominicana viva, llena de sonidos, movimiento, expresiones, dinámica y con patrones fijos en el tiempo y espacio es multidimensional y cada una de estas dimensiones se unen en algún momento y se separan en otros, por ende, no es sencillo separar alguna dimensión especifica sin mencionar otra.

En la esfera social, existen aspectos que van desde el valor de familia, las relaciones con el entorno y las redes, patrones de comportamiento basados en la construcción y aprendizaje social de relaciones de poder inequitativas, actitudes que se expresan en acciones.

Hay un elemento de nuestra cultura, que va desde los sectores más populares a los sectores de ingresos altos de la sociedad, que rige en gran manera la política, las decisiones, y que forma parte intrínseca de cada dominicano, permeando las relaciones y por ende el resultado a corto y largo plazo de un sistema basado en favores o lo que dicta el gran cantautor dominicano Juan Luis Guerra “tengo un primo” y lo que Tahira Vargas denomina como “Tejido social basado en reciprocidad – intercambio de favores.

Inicialmente el concepto puede mostrar un matiz de solidaridad y constituye en gran medida parte de la naturaleza humana con hábitos que de una forma u otra se expresan de esta manera. Pero detrás de cualquier matiz o justificación, la sociedad dominicana se encuentra viviendo un día a día que refuerza las relaciones de poder inequitativas, obstaculizan cualquier intento de empoderamiento sustantivo y marchitando por igual la dignidad y el derecho que tienen todas las personas de ser tratadas igual y tener igual acceso a oportunidades. Como explican D’Elia y Magnon, las ventajas o desventajas que estas diferencias producen no son producto de una ley «natural», del azar o de la suerte, o del comportamiento singular de algunas personas, sino que obedecen a desigualdades y a jerarquías en el orden social existente que de manera sistemática crean tratos, posiciones y condiciones diferenciales en el acceso y control sobre el poder, la riqueza, la propiedad, los derechos y las oportunidades, e intervienen en el menoscabo de identidades y opciones de las personas y grupos humanos para realizarse en aspectos fundamentales. De no haber acción contra estas desigualdades y jerarquías se deja a los más aventajados o aptos las mejores oportunidades y mayores beneficios mientras que los que han vivido en permanente desventaja corren los mayores riesgos y cargan con los mayores costos.


Con el tiempo, tristemente, la palabra derechos se sustituye de “favor”, y lo que las personas realmente merecen, tienen que solicitarlo como un “favor” al cual deben luego integridad o algo a cambio. Como señala Guell, La desigualdad que hay que mirar para comprender la estructuración real del orden social no es la desigualdad de ingresos, sino la desigualdad de dignidades. Con una historia de asistencialismo, se callan las masas y se ciegan para digerir el concepto de que tienen derechos comprometiendo seriamente cualquier idea de dignidad y reforzando un divorcio entre el concepto de ciudadanía y equidad.

Sueño con el día que los dominicanos analicemos objetivamente las propuestas de gobiernos que nos hacen los políticos, que les preguntemos ¿Cómo harán esto? ¿Con que fondos? Que escrutinicemos sus planes, porque son NUESTROS planes, nuestro futuro. Pero en vez, con conciencia o sin esta, seguimos en la posición cómoda, de votar por aquel que me conviene o que le conviene a mi familia, aquel donde tengo a alguien. En unos de sus artículos Tahira Vargas, aborda el tema, reconociendo que el esfuerzo de muchos dominicanos que se oponen a recibir “regalos” del gobierno se vuelve invisible, por una tradición de utilizar los impuestos que todas y todos pagamos para crear botellas y nombramientos, en vez de utilizar estos recursos para políticas sociales que mejoren la calidad de vida de las personas y la población en general.
Solo me pregunto, ¿hasta cuándo?.

Esto representa una amenaza para cualquier intento de poder aplicar el paradigma de Desarrollo Humano, ya que este busca ampliar las libertades de las personas, reducir sus privaciones basados en principios de equidad –no por título, clase social o “cuñas”.

Un tema espinoso, porque implica intereses, y los intereses implican manejo de poder, y creo que todos sabemos, que los que tienen mucho poder, no les agrada la idea de distribuirlo o flexibilizarlo en función de los derechos de las personas.
Tahira Vargas, expresa en este sentido que “la presencia de este tejido social complejo basado en esta reciprocidad entra en tensión con la “institucionalidad” y la “formalidad” en que descansa la democracia moderna. Es muy difícil que nuestra sociedad entre en un proceso institucional desde los parámetros de la sociedad moderna con una vida social que se teje en la reciprocidad y en las relaciones de “favor” continua y permanente”.


Con esto no quiero decir que es solo nuestro país que tiene este tipo de problemas, en países desarrollados se da lo mismo, pero con otra cara, quizás mas sofisticada o mas sutil, pero la mayoría de naciones enfrentan la tentación de ignorar los intentos de sostenibilidad –no solo ambiental, sino de las decisiones y sus implicaciones a largo plazo- y vivir solo el presente.

Tampoco creo en una sociedad fría e insensible en su desarrollo sin conexiones y ni redes que se multipliquen entre si basadas muchas veces en contactos y vínculos dados desde distintos transfondos, esto seria una falacia y otra forma de diluir cualquier iniciativa de desarrollo humano, lo que si tiene que estar claro y como principio no negociable, es que la equidad debe venir primero, el juicio basado en igualdad y justicia social, que permitan a todos y todas tener igual acceso a las oportunidades y la capacidad de elegir las cosas que valoran.

Mi reflexión, que contiene juicios personales y la observación de una tradición de comportamientos de nuestra sociedad, mas que categorizar, busca de alguna forma, llamar la atención con respecto a que no necesitamos favores, tenemos derechos y cuando yo participo en el sistema de intercambio, cuando participamos, siendo este el preámbulo y la base de cualquier decisión, estamos privando a otros de sus derechos, y cohesionando su libertad.


Referencias Bibliográficas


Pedro Güell. Chile: entre igualdades formales y desigualdades culturale. Revista Latinoamericana de Desarrollo Humano. PNUD Chile.
www.revistadesarrollohumano.org - Boletín Nº 51 - Diciembre 2008

Veloz M, Maggiolo. “Mestizaje, identidad y cultura” Secretaria de Estado de Cultura. República Dominicana. 2006.


Vargas, Tahira. Los “regalos” en la administración pública y sus contenidos en la cultura política.
Periodico HOY

Material Docente Diplomado de Desarrollo Humano. Tahira Vargas. Clase: Cultura

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