miércoles, 2 de septiembre de 2009


All human beings are born free and equal in dignity and rights.They are endowed with reason and conscience and should act towards one another in a spirit of brotherhood. Universal Declaration of Human Rights (1948)



There are good news: I have rights. You have rights. WE have RIGHTS.



Now. I´m my country you go out and kids wander in the streets early in the morning to clean your shoes or windshield, they are victims of dry compassion, you also drive on certain hours and specific streets are filled with women that are seen as objects, you read the news and another feminicide, not to mention, that we far is the distance between what is told and what really happens. I could go on….



We all grow up, not knowing our rights but struggling just to get to the surface and breath, many probably too many, not only here, but in the whole world, all the get for a meal is the sense of insecurity, fear, food, shelter, education are just stranded dessertic ideas.



Poverty. Ignorance. Hunger. Selfishness. Judgements. Tags. Stigmas. War.

All enemies of our rights, all stones in the way to a fairer world, all ways to justify the lack of respect for people’s rights.



I guess this is my catarsis.



I guess the reason why we don’t do much, its because we become comfortable with the idea, one day we are like romantic fools dreaming about a better world, the other we just run in autopilot even as a way to protect ourselves, because it is overwhelming.



What to do? Someone said, “I am only one, But still I am one. I cannot do everything, But still I can do something; And I will not let what I cannot do interfere with what I can do”.

It’s realistic.

It’s true I can’t solve world’s hunger or diseases.



But I can live a daily basis respecting others, fighting to make every stigma and judgement go weak, breath deeply when you feel like jumping at someone, listen when u might even know what’d say. Reminding myself every morning, how can I live in dignity and allow others to live in dignity as well? Sometimes is a matter of perception, some other times a matter of action. If Jesus, Gandhi, Martin Luther King, Mother Teresa, Waris Dirie, and all those anonymous heroes of human rights had settle, had ignored, had been indifferent we all know that our reality today were to be, just dark roads and hope depression. They were humans on earth that with their example and words captivated others to be the change the wanted to see in the world.



Peace. Love. Forgiveness. Dignity. Freedom. Opportunities. RIGHTS.



Good news? I have rights. You have rights. We have rights.

Hablemos de educacion


El Objetivo del Mileno 2 “Lograr la enseñanza primaria universal” esta intrínsecamente relacionado con la capacidad de la educación, y una educación de calidad, que es imprescindible para cualquier escenario que desee incluir el paradigma de Desarrollo Humano (la ampliación de las oportunidades y capacidad de elegir lo que las personas valoran, Sen, 1999).

La educación tiene una cualidad interesante en el marco de este breve análisis, y es que, es una capacidad fundamental y básica, y al mismo tiempo, es generadora de capacidades, es decir que potencializa las oportunidades, como acceso al empleo, a mejores condiciones de vida, seguridad, autoestima, frutos intergeneracionales, etc.

La educación esta relacionada a otras capacidades como la salud y la alimentación adecuada, sin las cuales es imposible aprovechar la educación, en condiciones de pobreza, como hacinamiento, inseguridad, hambre, desprotección, se complican el acceso a estas oportunidades.

La educación de calidad, es el motor del desarrollo humano, un eje transversal a todas las áreas del ser humano. A nivel mundial, muchas personas no tienen acceso a esta capacidad, lo que condena sus oportunidades. Una persona con una educación deficiente tiene altas probabilidades de vivir una vida de privaciones económicas, psicológicas, sociales y culturales. El poder de la educación es que se vuelve un lenguaje que permite a las personas adquirir seguridad, identidad, asertividad en cuidar sus derechos, participación, entre otros.

La cenicienta sin final feliz




Hablar de salud mental, no es solo hablar de enfermedad o trastorno mental, sino más bien de la importancia de la promoción de una vida basada en hábitos saludables: un equilibro en el desarrollo de cualidades de adaptación e interacción social, capacidades de adaptación al cambio, resilencia, asertividad, y así encontrar el sentido propio a la vida. Para poder tener salud mental, son factores claves una vida de inclusión social, la plena participación en la comunidad y el desarrollo de las capacidades de las personas, de quienes son y quienes quieren ser.
El concepto de salud mental esta rodeado de tabúes, mitos, estigmas y discriminación que dificultan la comprensión de que la enfermedad es parte de los seres humanos; ya sea física o mental y que pertenece a su realidad. El Estado debe garantizar proveer alternativas que consigan integrar el servicio y atención en salud, el apoyo comunitario y la conciencia social; así, se reduciría la vulnerabilidad que presentan las personas que sufren una enfermedad mental, como aquellas que pudieran padecerlo. Ahora bien, no siempre el Estado garantiza ese derecho universal. El Estado somos todos y todas, por lo tanto es importante entender que a mayor nivel de empoderamiento social, mayor presión se ejerce para que el Estado sea garante de los servicios, responda a las demandas ciudadanas, canalizadas a través del ejercicio democrático.
En su Informe sobre salud mental del 2001, el mensaje de la OMS es muy sencillo: la salud mental – a la que durante demasiado tiempo no se ha prestado la atención que merece – es fundamental para el bienestar general de las personas, de las sociedades y de los países, y es preciso abordarla en todo el mundo desde una nueva perspectiva.

Según estimaciones preliminares, actualmente hay 450 millones de personas que padecen trastornos mentales o neurológicos, o que tienen problemas psicosociales, como los relacionados con el alcohol y el uso indebido de drogas. Muchas de esas personas sufren en silencio. Muchas están solas. Más allá del sufrimiento y de la falta de atención están las fronteras de la estigmatización, la vergüenza, la exclusión y, con más frecuencia de lo que queremos reconocer, la muerte.

La depresión grave es hoy la causa principal de discapacidad a nivel mundial, y la cuarta de las diez causas principales de la carga de morbilidad a nivel mundial. Si las proyecciones son correctas, en un plazo de 20 años la depresión se convertirán en la segunda de esas causas.
En el mundo hay 70 millones de personas dependientes del alcohol. Unos 50 millones padecen epilepsia, y otros 24 millones esquizofrenia. Cada año, un millón de personas se suicidan y entre 10 y 20 millones intentan hacerlo. Son muy pocas las familias en las que se desconocen los trastornos mentales. Una de cada cuatro personas padece un trastorno mental en alguna etapa de su vida. (OMS: 2001, p.9).
Se ha estimado que en 1990, los trastornos mentales y neurológicos eran responsables del 10% de los AVAD (Años de vida ajustados en función de la discapacidad.) totales perdidos por todas las enfermedades y lesiones. En el año 2000 ese porcentaje había aumentado al 12% y se prevé que llegará hasta el 15% en el 2020. (OMS: 2001, p.19). Los problemas de salud mental constituyen un factor importante de la carga de morbilidad, tienen enormes costos económicos y sociales y producen sufrimiento humano.

Frente a esta realidad, solo queda preguntarnos, ¿qué sucede cuando discriminamos a alguien por su condición de salud? Nos cuesta comprender que los problemas de salud mental son parte de la naturaleza humana, que requieren un tratamiento específico: pero que de ninguna manera pueden despojar a una persona de sus derechos civiles, políticos y sociales, de su derecho a ser feliz y vivir la vida que desea. Cuesta pasar de la percepción de loco o loca, a ver todos y todas como ciudadanos.

Como dijo la Dra. Harlem, ex Directora General de la OMS en el 2001, “la enfermedad mental no es un fracaso personal, ni es algo que solo le suceda a los demás, no existe justificación alguna para excluir de nuestras comunidades a las personas que padecen enfermedades mentales o trastornos cerebrales: hay sitio para todos”. (OMS: 2001, p.9)

Apoyemos las cooperativas de nuestro país

Alrededor de 3 millones de dominicanos utilizan las cooperativas de créditos, que actualmente son amparadas por la Constitución y el Estado dominicano, permiten a estas personas a acceder a facilidades financieras que de otro modo no tuvieran acceso, ya que dentro de un banco común no "calificarían". ¿Cuál es la historia? No es nueva, simplemente, los bancos con sus fuertes intereses y el poder que ejercen sobre el congreso y sociedad, presionan para que el amparo constitucional se les quite a las cooperativas. ¿Suena familiar no? Espero que no se les permita y por escribo este blog, el dominicano y la dominicana que en su mayoría son de clase económica baja, tiene pocas opciones, y mucha lucha por delante, ¿por qué complicarles mas la vida? ¿ Por qué quitarles la oportunidad de ser parte del mercado? ¿Por qué se considera esta opción? No lo entiendo, pero es una prueba más de que la dignidad y futuro de l@s dominican@s se encuentra en la cuerda floja. Sin mencionar, que nuestra economía necesita este tipo de movimiento que ofrecen las cooperativas.

La legislación debe promover (en su esencia y aplicación) el desarrollo de l@s ciudadan@s, la ampliación de sus oportunidades, el fomento de los derechos humanos, una mejor sociedad.... estoy segura que querer convertir las cooperativas en bancos, no es la mejor manera. He sido victima de las artimañas de los bancos, he visto "su seriedad" con mi dinero, cuando es solo con respecto a SU DINERO que son muy serios. Soy parte del sistema capitalista y lo acepto, pero me opongo tajantemente a desnudar a las cooperativas de su proposito y negar la oportunidad a las personas de participar en el mercado como pueden.... por que la misma razón que los mantenido en pobreza es la misma que los quiere mantener y hundir mas.. los intereses y el poder centralizado.

Para más información
http://www.elcaribe.com.do/site/index.php?option=com_content&view=article&id=219857:cooperativas-claman-espacio-en-la-reforma&catid=123:dinero&Itemid=142

www.noaladesproteccion.blogspot.com

Hablemos un poco de nuestra cultura

1. Reflexione sobre aspectos a trabajar desde una política cultural en base a los elementos de la cultura dominicana.

“La cultura, como concepto, es una abstracción. Será siempre difícil de definir, como casi imposible es definir el inicio y la culminación de ciertas identidades antropológicas, es decir, culturales” Veloz, Maggiolo.

Como bien ya ha sido expresado por distintos autores que han hecho un alcance teórico y práctico de la cultura dominicana, no es sencillo definirla, ya que presenta distintos rostros unidos en un engranaje que ha sido el resultado de una historia rica en acontecimientos políticos, sociales, económicos, procesos de hibridación y mestizaje y de otras índoles. Así que lo primero es aclarar que el enfoque utilizado en este reporte va de la mano con los sectores populares que ha sido el detallado en la docencia.

Antes de dar mas información, es relevante subrayar el propósito de este análisis, que se expresa bajo el enunciado de Tahira Vargas en el desarrollo de la docencia, cuando expresó: “No es posible diseñar políticas eficaces, si no CONOCEMOS la cultura”. Seria como trabajar a ciegas o “en valde” en jerga dominicana, lo que quiere decir, que si conocemos las motivaciones y razones que entrañan las interacciones sociales de nuestra nación desde una perspectiva integral de la cultura, cualquier decisión será mas acertada, clara, precisa y puntual – como deben ser realmente las políticas- y basadas en necesidades reales de las personas, no en alguna percepción personal o importada de otras fuentes.


Entre los elementos que caracterizan la sociedad dominicana en este sentido, y desde los puntos rurales y urbanos podemos señalar, los siguientes (Vargas, Tahira, ppt urbano rural)

1. Racismo Antihaitianismo: Relaciones Interetnicas
2. Peso de la religiosidad popular
3. Peso de las relaciones de parentesco – famialiares
4. Tejido social basado en reciprocidad – intercambio de favores
5. Masculinidad – femenidad en la cultura dominicana
6. Sentido de identidad y pertenencia al territorio
7. Relaciones individuo –sociedad marcada por redes sociales
8. Convivencia Cotidiana
a. Control Social
b. Mezcla de trabajo – festividad
c. Violencia

Las políticas definidas como decisiones tomadas por los Estados para favorecer a la población, deben tener cierto carácter, primero que se adapten al contexto al cual van dirigidas, que tengan un carácter integral, es decir que puedan abarcar distintos elementos y garantizar en alguna medida resultados positivos y escalonados.

Los aspectos a considerar en cualquier política cultural basados en nuestra cultural, deben ser políticas que promuevan el desarrollo y la expansión de las libertades de las personas. Por ejemplo, basados en la realidad de conceptos de masculinidad y femenidad, se necesitarían políticas que favorezcan relaciones mas equitativas e igualitarias entre hombres y mujeres, por ejemplo, promoviendo la participación artística de ambos, el acceso a oportunidades de expresión y educación a ambos tantos hombres como mujeres.

Según Maggiolo, los grupos de animación cultural, la creación de animadores con programas ya establecidos, la promoción de espacios creativos tanto urbanos como rurales, y el reforzamiento de la creatividad son elementos claves para el reflorecimiento de la cultura popular. La integración de los organismos culturales del Estado dentro de una política de repetición de acciones-que el coro cante y el pueblo haga su coro, que el teatro actúe y el pueblo haga su teatro- son puntos que transforman la cultura de simple espectáculo en elemento creativo y paridor de nuevas formas: textos, modelos, foros, etc. También señala que el poder de estas iniciativas no puede ser subestimado ya que tienen la capacidad de fijar valores y cambios positivos.


Entiendo que cualquier política cultural también puede enfocarse crear conciencia social con respecto a la violencia (siendo este un elemento cultural persistente y nocivo), el racismo hacia los haitianos, pero que al mismo tiempo puedan fortalecer la identidad y pertenencia al territorio.

Un punto muy importante, es el diseño y coordinación de políticas que incluyan distintos sectores y aliados, ya que la cultura es un elemento amplio y que se encuentra en cada poro de los dominicanos. Las iniciativas del “Malecón Libre” por ejemplo, demostraron que esfuerzos del Ayuntamiento para opciones de recreación, representaban un espacio también para la expresión de actividades artísticas, culturales y de gozo publico.

Hablemos de una dimensión de la cultura dominicana

La cultura dominicana viva, llena de sonidos, movimiento, expresiones, dinámica y con patrones fijos en el tiempo y espacio es multidimensional y cada una de estas dimensiones se unen en algún momento y se separan en otros, por ende, no es sencillo separar alguna dimensión especifica sin mencionar otra.

En la esfera social, existen aspectos que van desde el valor de familia, las relaciones con el entorno y las redes, patrones de comportamiento basados en la construcción y aprendizaje social de relaciones de poder inequitativas, actitudes que se expresan en acciones.

Hay un elemento de nuestra cultura, que va desde los sectores más populares a los sectores de ingresos altos de la sociedad, que rige en gran manera la política, las decisiones, y que forma parte intrínseca de cada dominicano, permeando las relaciones y por ende el resultado a corto y largo plazo de un sistema basado en favores o lo que dicta el gran cantautor dominicano Juan Luis Guerra “tengo un primo” y lo que Tahira Vargas denomina como “Tejido social basado en reciprocidad – intercambio de favores.

Inicialmente el concepto puede mostrar un matiz de solidaridad y constituye en gran medida parte de la naturaleza humana con hábitos que de una forma u otra se expresan de esta manera. Pero detrás de cualquier matiz o justificación, la sociedad dominicana se encuentra viviendo un día a día que refuerza las relaciones de poder inequitativas, obstaculizan cualquier intento de empoderamiento sustantivo y marchitando por igual la dignidad y el derecho que tienen todas las personas de ser tratadas igual y tener igual acceso a oportunidades. Como explican D’Elia y Magnon, las ventajas o desventajas que estas diferencias producen no son producto de una ley «natural», del azar o de la suerte, o del comportamiento singular de algunas personas, sino que obedecen a desigualdades y a jerarquías en el orden social existente que de manera sistemática crean tratos, posiciones y condiciones diferenciales en el acceso y control sobre el poder, la riqueza, la propiedad, los derechos y las oportunidades, e intervienen en el menoscabo de identidades y opciones de las personas y grupos humanos para realizarse en aspectos fundamentales. De no haber acción contra estas desigualdades y jerarquías se deja a los más aventajados o aptos las mejores oportunidades y mayores beneficios mientras que los que han vivido en permanente desventaja corren los mayores riesgos y cargan con los mayores costos.


Con el tiempo, tristemente, la palabra derechos se sustituye de “favor”, y lo que las personas realmente merecen, tienen que solicitarlo como un “favor” al cual deben luego integridad o algo a cambio. Como señala Guell, La desigualdad que hay que mirar para comprender la estructuración real del orden social no es la desigualdad de ingresos, sino la desigualdad de dignidades. Con una historia de asistencialismo, se callan las masas y se ciegan para digerir el concepto de que tienen derechos comprometiendo seriamente cualquier idea de dignidad y reforzando un divorcio entre el concepto de ciudadanía y equidad.

Sueño con el día que los dominicanos analicemos objetivamente las propuestas de gobiernos que nos hacen los políticos, que les preguntemos ¿Cómo harán esto? ¿Con que fondos? Que escrutinicemos sus planes, porque son NUESTROS planes, nuestro futuro. Pero en vez, con conciencia o sin esta, seguimos en la posición cómoda, de votar por aquel que me conviene o que le conviene a mi familia, aquel donde tengo a alguien. En unos de sus artículos Tahira Vargas, aborda el tema, reconociendo que el esfuerzo de muchos dominicanos que se oponen a recibir “regalos” del gobierno se vuelve invisible, por una tradición de utilizar los impuestos que todas y todos pagamos para crear botellas y nombramientos, en vez de utilizar estos recursos para políticas sociales que mejoren la calidad de vida de las personas y la población en general.
Solo me pregunto, ¿hasta cuándo?.

Esto representa una amenaza para cualquier intento de poder aplicar el paradigma de Desarrollo Humano, ya que este busca ampliar las libertades de las personas, reducir sus privaciones basados en principios de equidad –no por título, clase social o “cuñas”.

Un tema espinoso, porque implica intereses, y los intereses implican manejo de poder, y creo que todos sabemos, que los que tienen mucho poder, no les agrada la idea de distribuirlo o flexibilizarlo en función de los derechos de las personas.
Tahira Vargas, expresa en este sentido que “la presencia de este tejido social complejo basado en esta reciprocidad entra en tensión con la “institucionalidad” y la “formalidad” en que descansa la democracia moderna. Es muy difícil que nuestra sociedad entre en un proceso institucional desde los parámetros de la sociedad moderna con una vida social que se teje en la reciprocidad y en las relaciones de “favor” continua y permanente”.


Con esto no quiero decir que es solo nuestro país que tiene este tipo de problemas, en países desarrollados se da lo mismo, pero con otra cara, quizás mas sofisticada o mas sutil, pero la mayoría de naciones enfrentan la tentación de ignorar los intentos de sostenibilidad –no solo ambiental, sino de las decisiones y sus implicaciones a largo plazo- y vivir solo el presente.

Tampoco creo en una sociedad fría e insensible en su desarrollo sin conexiones y ni redes que se multipliquen entre si basadas muchas veces en contactos y vínculos dados desde distintos transfondos, esto seria una falacia y otra forma de diluir cualquier iniciativa de desarrollo humano, lo que si tiene que estar claro y como principio no negociable, es que la equidad debe venir primero, el juicio basado en igualdad y justicia social, que permitan a todos y todas tener igual acceso a las oportunidades y la capacidad de elegir las cosas que valoran.

Mi reflexión, que contiene juicios personales y la observación de una tradición de comportamientos de nuestra sociedad, mas que categorizar, busca de alguna forma, llamar la atención con respecto a que no necesitamos favores, tenemos derechos y cuando yo participo en el sistema de intercambio, cuando participamos, siendo este el preámbulo y la base de cualquier decisión, estamos privando a otros de sus derechos, y cohesionando su libertad.


Referencias Bibliográficas


Pedro Güell. Chile: entre igualdades formales y desigualdades culturale. Revista Latinoamericana de Desarrollo Humano. PNUD Chile.
www.revistadesarrollohumano.org - Boletín Nº 51 - Diciembre 2008

Veloz M, Maggiolo. “Mestizaje, identidad y cultura” Secretaria de Estado de Cultura. República Dominicana. 2006.


Vargas, Tahira. Los “regalos” en la administración pública y sus contenidos en la cultura política.
Periodico HOY

Material Docente Diplomado de Desarrollo Humano. Tahira Vargas. Clase: Cultura

Hablemos un poco de género


La categoría género, su lógica en la construcción y establecimiento de las relaciones de poder entre hombres y mujeres.

Así, los sistemas de género son los conjuntos de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatomo-fisiológica y que dan sentido, en general, a las relaciones entre personas sexuadas (De Barbieri, 1990).

El termino género, ha sido un termino que en las ultimas décadas y años ha tenido mayor visibilidad En algunos casos acertadamente, en otros donde se le ha transferido significados erróneos. Por ende, lo primero es definir este concepto.

Lo primero es especificar que género no es sexo, se relaciona estrechamente con el mismo, pero no es sexo. El sexo se refiere al conjunto de características biológicas (hormonales, sexuales, etc.) que caracterizan al hombre o la mujer y lo diferencian por dichos procesos y características tanto fisiológicas de los órganos como en el fenotipo –expresiones físicas. En palabras de Gomáriz (1992), la idea general mediante la cual se distingue sexo de género consiste en que el primero se refiere al hecho biológico de que la especie humana es una de las que se reproducen a través de la diferenciación sexual, mientras el segundo guarda relación con los significados que cada sociedad le atribuye a tal hecho.


El género trasciende en complejidad y significado, ya que, corresponde a una construcción social de expectativas en términos de roles, comportamientos, actitudes, respuestas, estímulos y esquemas de el hombre o la mujer –más, como explica Gomariz (1992), las consecuencias y significados de pertenecer a cada sexo, las cuales son entendidas como “naturales”, cuando realmente lo que representan son formulaciones de género.

Estos patrones vienen definidos culturalmente, y a largo de la historia presentan cierta rigidez que ha tomado gran lucha y abogacía –más sangre, dolor e incontables sacrificios- por generar un concepto equitativo y objetivo de esta concepción.


De aquí, vamos al otro dato importante de la construcción del género, como señala Sau, hay una interiorización desde la infancia, cognitiva y conductual, en el cual el ambiente y sus actores, padres y madres, sociedad, entre otros, juegan un papel relevante en la formación del concepto. La asignación de colores (azul vs rosa), comportamientos y actitudes (“los hombres no lloran” / “las mujeres son las sensibles = débiles”), los elementos que desde infante dan sentido a la creatividad y recreación (carritos/pistolas vs. Juego de cocina y muñeca), y en esa cadena, se forja claramente el concepto de lo esperado por cada sexo. La construcción del concepto también esta compuesto por dos vertientes que Sau describe muy bien, la colectiva, que asume que los sujetos se adapten a las expectativas de su cultura y la vertiente individual, que alude a como y en que medida el individuo vive su genero.

¿Relaciones de poder?
Deseo empezar esta parte, con una pregunta del artículo “Mujeres en Transición. La perspectiva de género” de Marta Lama.
¿Por qué la diferencia sexual implica desigualdad social?

El concepto de género, no solo se refiere a roles, o comportamientos esperados, es un término que apunta por igual a las relaciones entre los sexos, siendo estas históricamente y socialmente con una alta tendencia a la exclusión y/o minimización por causa del sexo, en este caso el femenino. También siendo una cuestión de control. Como parte de un proceso de aprendizaje social, nos encontramos muchas veces en el curso de la corriente asientiendo a valores y enunciados que son completamente en contra de nuestra naturaleza y/o al honor y dignidad que cada ser humano –sin distinción, de sexo, religión, raza, etc- merece.


La gran preocupación en este sentido, es que las mujeres han sido portadoras injustamente vestidas de la ignominia basadas en justificaciones no validas, que han llevado al mal trato y discriminación y desigualdad de oportunidades –no por haber ser mujer, sino por los prejuicios sociales que se asocian a pertenecer a este sexo.

Parte de la construcción del término ha tenido un componente histórico de alto peso. Tomemos la biblia por ejemplo, desde el Antiguo Testamento el rol y protagonismo (si es que hay alguno) de la mujer, se ve regazado y por siglos ha reforzado una visión de esta como dependiente y menor que el hombre –desde el Edén y “su caída”. A esto se le ha sumado el resultado de una perspectiva exclusivista y marginadora del potencial de las mujeres. “El sexo débil” al cual se le ha dibujado detalladamente –y en términos de SUBORDINACION, que es el problema real.


Un ejemplo de esto (solo uno en ejemplo de una situación generalizada en todas las aéreas de las mujeres en distintas medidas), son los salarios, se ha comprobado que existe en muchos países, incluyendo el nuestro, muchas áreas del saber y en la esfera laboral diferencias significativas en cuanto a la remuneración de hombres y mujeres, cuando los roles o funciones son los mismos.

El poder entender que existe una desventaja y devaluación social es más que un esfuerzo feminista, es una cuestión de derechos humanos inalienables que se ven erosionados continuamente, solo por diferencias biológicas que en ninguna manera –aunque se crea lo contrario- justifican esto. Estoy de acuerdo con la idea expuesta por autoras, que la victimización de las mujeres, no es cuestión de ocio o revolución per se, las relaciones de poder y los esquemas de discriminación hacia las mujeres se generalizan, resultando en una vulnerabilidad mayor.

Por ejemplo, imaginemos en primera instancia las condiciones de inequidad a las que una mujer se enfrenta a nivel familiar, laboral, cultural, pero si añadimos a esto, una mujer de raza negra, el peso de la discriminación y/o devaluación social es mayor, y si añadimos a esto, una mujer pobre, aún más. En el caso de las mujeres, también se da el tema de la edad, o discapacidad, o más extremo aún distinta orientación sexual o que no sepa cocinar.

La base de esto, ha sido un esfuerzo por mantener a la mujer privada de sus derechos básicos como ser humano y beneficiar históricamente y socialmente al hombre, quien ha disfrutado –consciente o inconscientemente—de esta posición y que muchas veces evade entender esta realidad y ser parte del cambio.

En nuestro país, aunque se ha avanzando enormemente pudiera decir, aun existe mucho silencio, lagunas, cementerios potenciales donde la autoestima se marchita rápidamente o nunca existió, y el temor hace que incontables mujeres funcionen como títeres, creyendo la mentira de que no tienen opción de ser quienes desean ser y lo que significa el concepto de dignidad.

La socialización lleva a percibir la masculinidad, como poder tener/ ejercer control o sobre la mujer, por ende, refuerza procesos sociales de desensibilización, expectativas de que el ejerza poder, y una mentalidad que los excluye del verdadero concepto de la paternidad, la relación saludable con sus hijos e hijas. A este panorama, le agregamos el elemento, de cómo estas construcciones y distribución inequitativa de poder, liguen el concepto de masculinidad a violencia y agresividad, teniendo como consecuencia que en la mayoría de los casos sean las mujeres las receptoras de dichos patrones de comportamiento.



2) Su utilidad e importancia como categoría de análisis e instrumento de movilización.


El término nos permite poder situarnos en una posición activa para el estudio de condiciones y patrones de comportamientos humanos que atentan a corto y largo plazo contra la paz, equidad y sostenibilidad de la vida humana, por ende, tiene un valor instrumental e intrínseco. Esto es lo que ha hecho poder tomar el concepto de género, primero como un eje específico con un alcance puntual, y practico, para poder identificar situaciones latentes y obvias de exclusión, discriminación y desigualdad, en este caso aplicado al tema de las mujeres. Lo cual permite que existan procesos de cambio, sensibilización y plasticidad social que favorezcan eventualmente a estas poblaciones vulnerables. Como señala Scott, quienes se preocuparon de que los estudios académicos en torno a las mujeres se centraran de forma separada y demasiado limitada en las mujeres, utilizaron el término "género" para introducir una noción relacional en nuestro vocabulario analítico.


Por otro lado, la utilidad del término, lleva en si una naturaleza de cambio y reformulación, Scott en este sentido señala: las estudiosas feministas pronto indicaron que el estudio de las mujeres no sólo alumbraría temas nuevos, sino que forzaría también a una reconsideración crítica de las premisas y normas de la obra académica existente. El proceso de educación y abogacía se puede dar en un sentido mas científico, practico y funcional cuando se pueden definir parámetros, el concepto de genero, permite esto, da lugar a entender mejor procesos y realidades sociales, cognitivas y culturales que necesitan ser revisados. En este sentido, Scott refuerza, exponiendo que el interés por el genero, abre el espacio para un compromiso de los estudiosos que incluya a los oprimidos y sus circunstancias, un análisis de la naturaleza y el significado de su opresión y en segundo lugar a la comprensión académica de que las desigualdades del poder están organizadas en esos tres ejes (raza, clase y sexo).

Si este término y lo que en si conlleva, no se hubiera identificado y subrayado, es probable que las décadas y luchas no hubieran tenido el alcance que hoy tienen. Como cualquier palabra y construcción, puede sufrir de desgaste o confusión o el acostumbrarnos a el. Es la tarea de cada persona involucrada, especialmente el gobierno, agencias de la sociedad civil, instituciones académicas levantar constantemente el espíritu de la investigación, abogacía, reflexión del tema.