El honor es personal, no corre en la sangre de las personas, se construye con sangre, con sudor y honestidad, no con nombres ni títulos. La dignidad no se compra, se hiere, se estruja, pero nunca puede ser comprada porque si no sería otra cosa, un espejismo, una alegoría, pero nunca dignidad
He aprendido que las injusticias si son blanco y negro, o se es justo o se es injusto, o se es claro o se es confuso, aunque los procesos de injusticias tengan sus matices, sus motivaciones son claras, precisas, puntuales….atropellar con la mayor sigilosidad a sus víctimas.
…..y hoy esa víctima guarda silencio, díficil de comprender, asimilar, porque conozco su valentía, quizás éste mandando un mensaje al mundo, que la persuación más contundente no está en nuestro discurso y palabras, sino en nuestras acciones.
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