miércoles, 25 de marzo de 2009


Quizas

Siempre supe que el derecho es un preciado tesoro, que en sus mas intrínsecas raíces engendra defensa, protege sin obstáculos al individuo, no tiene ojos para el color de la piel, status quo o nacionalidad, entendí sin dudas que el derecho ofrece respuesta y refugio sin hacer preguntas, inyecta sentido al fundamento, cualquier fundamento ....

siempre lo supe, hasta que me tropecé con las paginas teñidas de oscuridad de no una, sino miles de historias donde el derecho estaba enmudecido, olvidado e insípido, diluido como arena al aire, vestido de un silencio tan penetrante como un abismo sin eco ni resonancia, dejando a su rastro solo lágrimas de impotencia, y un futuro lleno de temor,

en ese momento me di cuenta que la pobreza es más que una boca sin pan o una noche de frío, es ser invisible por una eternidad latente y deprimida, víctima de un sistema pintado de indiferencia y excusas, el vapor de la confusión teñía mis ojos, pero vi más, vi como la dignidad perdía sus alas, se confundían con desesperación, donde el temor vestía la noche, el amanecer, los días con ignominia y una esperanza utópica.


Quise elegir culpables, lanzar piedras, huir, quizás huir e ignorar, es que no soy un heroe ni una heroína, pero si tengo voz, y quizás mi opinión cuente, mis acciones calen, quizás hayan otros allá fuera que sus pupilas algún día se llenaron con esta realidad y actuaron.
Quizás



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